El lunes me llega como un relámpago en medio de una tormenta.
Tu ausencia ahora me duele más que nunca. Los recuerdos vienen a mi cabeza como retazos de viejas películas.
Pienso en lo que ha pasado, en lo que pudo pasar, en lo que no pasó; y en los miércoles y los viernes.
Me parece que la distancia te congela en un instante de felicidad y que si esto no hubiera sucedido, jamás podría verte tan hermosa.
Siento que si estuvieras aquí no podría extrañarte y seguramente sucumbiríamos una vez más ante la rutina.
Los transformaciones que has tenido y que tanto me molestan, sólo son una representación de las mías. Pareciera que nos separara un espejo.
Déjame mirarte mientras te marchas, tú sólo sigue caminando.