No pude leer nada más de lo estrictamente necesario durante un par de meses.
Me angustiaba profundamente no encontrar el escenario propicio ni el libro adecuado que me liberara de mi estado de apatía intelectual que rayaba por su exageración con mi adicción al msn.
Descubrí el Dorian Gray de Oscar Wilde y volví a leer con pasión.
Pensé en mi angustiosa abstinencia del pasado (...)
Abstinencia:
(Del lat. abstinentĭa).
1. f. Acción de abstenerse.
2. f. Virtud que consiste en privarse total o parcialmente de satisfacer los apetitos.
3. f. Ejercicio de esta virtud.
(...) y recordé que " el culto de los sentidos ha sido, ha menudo, y con mucha justicia, vituperado al sentir los hombres un natural instinto de terror ante las pasiones y sensaciones que parecen más fuertes que ellos, y que tienen conciencia de compartir con modos de existencia organizados menos elevadamente."
Sigo pensando en la abstinencia, sólo que ahora de una manera diferente.
Julia Contreras opina que: "(...) la abstinencia no te permite disfrutar la vida a plenitud, pero se convierte en una virtud en la medida en que las sensaciones que no son vividas de forma plena son más satisfactorias, no te exponen a las emociones; la felicidad expone a los seres humanos a que en ausencia de lo que la genera, se viva la tristeza."
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