Sería un despropósito desconocer el arduo camino que hemos tenido que transitar las mujeres para obtener el espacio que hoy tenemos en los escenarios públicos.
Sin embargo, y a pesar de que pareciera que somos muchas y además estamos comprometidas con las reivindicaciones femeninas, las mujeres seguimos estando sub representadas y nuestros intereses lejos de ser banderas programáticas de las organizaciones partidistas y las organizaciones sociales, han sido relegados a los temas relacionados con lo que se considera familia desde la óptica conservadora.
Temas fundamentales como la aprobación y regulación del derecho al aborto, la igualdad laboral y la doble jornada, la violencia sexual y la libertad sexual, entre otros, no son objeto del debate nacional sino que sucumben ante funcionarios siniestros como el Procurador Nacional.
En la práctica, no superamos el 15% de la representación en el Congreso de la República (a pesar de que constituimos el 51% de la población), y la Ley de Cuotas (que fue aprobada para garantizar la presencia de las mujeres en los estamentos estatales de libre nombramiento y remoción) no se ha cumplido, y no existen las herramientas legales ni la conciencia social para exigir su aplicación.
Nos queda entonces tomar conciencia de que nuestras reividincaciones han sido relegadas y minimizadas, y mientras no nos organicemos y exigamos el respeto por nuestros derechos, seguiremos en un segundo plano de la agenda nacional. Es momento de tomar las banderas de la solidaridad de género y olvidarnos de nuestra condición privilegiada de mujeres profesionales y citadinas, para que aquellas que realmente sufren las violencias debido de su condición de género cuenten con las herramientas legales y sociales para protegerse.
La igualdad está en nuestras manos!!!!
