viernes, 15 de febrero de 2013

El río que fluye dentro de mí



El río como la gente, se transforma, nunca es el mismo. Sus aguas nunca regresaran y su curso se modifica con la geografía, con el clima, con la vida misma.

Así somos las mujeres, cambiantes, peregrinas, más cercanas al reino líquido que al terrestre. Circunscritas a la construcción de la propia identidad, alejándonos (en la medida de lo posible) de los estereotipos y los caminos “seguros” que el trasegar de la historia ha construido para nosotras.

En la dualidad del cambio constante. Tratando de conciliar sueños y realidades. Sintiendo, pensando. Madres, hijas, guerreras, híbridas, andróginas, mezquinas. Siempre siendo, siendo algo.

Me niego a ser la de antes, me niego a ser la que quieren de mí. Yo sólo quiero ser en el devenir del camino al mar.