lunes, 17 de marzo de 2014

2009

Sentada en la cama, justo después de que el tipo se ha despedido y le ha agradecido según él, los maravillosos momentos que pasaron juntos… llega a la misma conclusión de siempre: los tipos son una mierda y ella es un desastre.

Sí sí, sabe que también es su culpa. Siempre tomando decisiones apresuradas que se convierten en verdugos de su cotidianidad; siempre jugándose, dando papaya. ¿Qué queda después de eso? Pues casi nada, sólo desesperanza y soledad, la angustia de tener que volver a empezar, de lavar la ropa sucia en silencio porque ese el costo que se tiene que pagar por haber decidido vivir la vida sin pedir permisos, transgrediendo… y sí, siendo mujer. 

Lunes, regresa la rutina… sola, un nuevo amante la espera en alguna red social.